La depresión siempre ha sido una de mis mayores intereses dentro de la psicología. Cada día me formo más en ella, leo muchísimo, y me informo de las últimas novedades. Además, mi Trabajo Fin de Máster se enfocó en ella desde un enfoque integrador.
Primero y ante todo, me gusta siempre añadir que, no soy partidaria de etiquetas (diagnósticos). Pueden ayudarnos a comprender pero, no eres una etiqueta. Eres el resultado de una serie de experiencias que has vivido a lo largo de tu vida, y esto ha desencadenado a una manifestación de síntomas. Pero no eres una etiqueta. No eres la depresión. Apostar por una etiqueta hace que nos acomodemos a una justificación constante, y por ello adoptar un papel de victima. No nos ayuda a impulsarnos, al contrario. Resignarnos.
Durante años hemos escuchado que la depresión se debe a un “desequilibrio químico en el cerebro”, y no os culpo, hace años no existían los adelantos que hoy podemos obtener. Especialmente se promulgaba que, era debido a la falta de serotonina. Esta explicación sencilla se hizo muy popular porque ayudaba a comprender el problema y a normalizar el uso de antidepresivos. Sin embargo, la evidencia científica más reciente muestra que esta hipótesis es demasiado reduccionista y no refleja la complejidad de la depresión. ¿Cómo se ha mostrado? Con el estudio de esta mujer: Joanna Moncrieff (al final del artículo os dejo el estudio). Primero, vamos hacer un recorrido sobre la base de la depresión.
Hoy se entiende que la depresión es el resultado de la interacción de muchos factores:
La hipótesis de la serotonina fue útil en su momento, pero hoy sabemos que la depresión no se reduce a una simple falta de un neurotransmisor. Es un trastorno complejo, con muchas causas y también con muchas vías de abordaje. Comprenderlo así abre la puerta a tratamientos más integrales y personalizados, donde la medicación puede ser útil, pero no es la única herramienta.
Referencias
Moncrieff, J., Cooper, R.E., Stockmann, T. et al. The serotonin theory of depression: a systematic umbrella review of the evidence. Mol Psychiatry 28, 3243–3256 (2023). https://doi.org/10.1038/s41380-022-01661-0
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