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¿Mi valor depende de lo que hago?

Vivimos en una cultura donde estar ocupado se ha convertido casi en una señal de valor personal. n este artículo exploramos cómo funciona esta cultura de la hiperproductividad, por qué genera tanto malestar psicológico y qué podemos hacer para recuperar una relación más sana con el esfuerzo y el descanso.

Por qué tu mente no para (y no es ansiedad como te han contado)

Muchas personas viven con la sensación de que su mente no para: pensamientos constantes, análisis interminables, anticipaciones negativas… y suelen pensar que todo eso es ansiedad. Sin embargo, en la mayoría de los casos el problema no es la ansiedad en sí, sino la rumiación. Entender cómo funciona este proceso es mucho más eficaz que intentar silenciar la mente a la fuerza.

Cuando tu mente no para: por qué pensar tanto también cansa

Pensar es una capacidad maravillosa.Gracias a ella planificamos, aprendemos y resolvemos problemas. El problema aparece cuando la mente no se apaga, cuando da vueltas una y otra vez a lo mismo sin llegar a ninguna solución. Pensar demasiado puede manifestarse como: Aunque desde fuera no se vea, esto genera un gran desgaste emocional y físico. Muchas personas intentan solucionarlo “pensando mejor”, controlando los pensamientos o luchando contra ellos. Y sin darse cuenta, entran en un círculo aún más agotador. En terapia aprendemos algo diferente:👉 No todo pensamiento necesita ser resuelto👉 No todo lo que piensas es un hecho👉 Puedes aprender a relacionarte de otra forma con tu mente Cuando dejamos de pelear con los pensamientos y empezamos a observarlos con más distancia, aparece algo muy valioso: espacio mental. Espacio para decidir cómo actuar, para cuidarte mejor y para no vivir atrapado/a en tu cabeza. Si sientes que tu mente va más rápido que tu vida, quizá no necesitas pensar más, sino aprender a escuchar de otra manera. En Sara Perea Psicóloga trabajamos los pensamientos desde su funcionalidad. Aprendemos a identificarlos y entenderlos para que puedas pasar a ser consciente de su irracionalidad.