Hablar de duelo no es hablar solo de muerte. Es hablar de pérdida, de cambio, de rupturas internas. El duelo aparece cuando algo importante deja de estar: una persona, una relación, un proyecto de vida, la salud, una etapa, una versión de nosotros mismos.
El duelo no es una enfermedad, ni una debilidad.
Es una respuesta profundamente humana ante aquello que amábamos y que ya no está.
El duelo es un proceso psicológico y emocional que se activa cuando perdemos algo significativo. No ocurre en línea recta, no tiene tiempos fijos ni etapas obligatorias, y no se “supera” como quien pasa página.
Más bien, el duelo se atraviesa, se integra y, con el tiempo, se transforma.
Cada persona vive su duelo de forma distinta porque:
Por eso no existe una forma “correcta” de estar en duelo.
Aunque solemos asociar el duelo al fallecimiento de un ser querido, también aparece en muchas otras situaciones:
En todos los casos hay algo en común: la vida ya no es como antes, y el cuerpo y la mente necesitan adaptarse a esa nueva realidad.
El duelo no es solo tristeza. Es mucho más amplio y complejo. Pueden aparecer:
Las emociones pueden ir y venir, mezclarse o aparecer cuando menos lo esperamos. Un día parece que todo está mejor y, al siguiente, algo pequeño vuelve a removerlo todo.
Eso no significa que estés retrocediendo, significa que estás elaborando.
Muchas personas sufren más por cómo luchan contra el duelo que por el duelo en sí. Frases como:
suelen llevar a evitar el dolor. Y cuando evitamos el dolor emocional, este no desaparece: se cronifica.
El duelo necesita espacio, tiempo y permiso.
Aunque el duelo es un proceso natural, en algunos casos puede quedarse bloqueado. Algunas señales de alerta pueden ser:
En estos casos, pedir ayuda profesional no es rendirse, es cuidarse.
Desde la psicología actual, el objetivo no es “olvidar” ni “pasar página”, sino integrar la pérdida en la propia historia de vida.
Aprender a:
El amor no desaparece con la muerte o la pérdida. Cambia de forma.
Si estás atravesando un duelo, no estás roto.
No estás exagerando.
No estás fallando.
Estás respondiendo con humanidad a algo que dolió porque fue importante.
Y si sientes que no puedes hacerlo solo, acompañarte en ese proceso también forma parte del cuidado. Contacto con nosotros, sin compromiso, aprovechando la sesión gratuita inicial telefónica de veinte minutos.
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